Grandes avances en biocombustible: Suecia quema conejos para la calefacción

Hacer de la necesidad virtud. El gobierno sueco se enfrentaba a dos problemas: por un lado, proveer de calefacción a los habitantes del país durante el gélido invierno; por otro, acabar con la invasión de conejos en los parques de la capital, Estocolmo. ¿La solución? Utilizar los conejos como combustible.

Cada año se capturan millares de conejos en los parques de la zona de Kungsholmen, en Estocolmo, en un intento de proteger los árboles y matas de los parques, amenazados por la voracidad del roedor. Los cuerpos de los conejitos muertos son congelados y enviados a una planta de “bioenergía” en Karlskoga, en el centro del país. En la planta los conejos son quemados y la energía resultante provee calefacción a la región de Värmland.

La medida ha irritado sobremanera a los defensores de los animales. Anna Johannesson, de la Sociedad Protectora de Conejos Salvajes (efectivamente, existe) considera que “están convirtiendo a los animales en una industria, en lugar de resolver el problema principal”.

El “problema” para las autoridades suecas son los irresponsables propietarios de conejos domésticos, que los abandonan y acaban convirtiéndose en una plaga. Así, mientras batidas de cazadores abaten a los conejos con rifles al atardecer, otros tantos están reproduciéndose en las madrigueras, como sólo ellos saben hacer.

El año pasado los cazadores abatieron a 6.000 conejitos de los parques de Estocolmo. Johannesson propone una alternativa, que ya funciona en Helsinki: rociar las plantas con un spray, que hace que dejen de ser apetecibles para los conejos.

Publicado inicialmente en El Local y reproducido en Metro.

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